Suegrita, suegrita!!! Quedate tranquila que los millones están a buen resguardo! Mi pasado en el HSBC lo garantizan! :)
Abuela!!! No me trajiste los chicles que te pedí!!!
No m’hija! No son protocolares!!! Además, tu mamá le dio a tu papá y mirá… ni una sonrisa en toda la ceremonia, se le debe haber pegado…
Con esta foto terminé de convencerme… ella está feliz por la entronización. El… mmmm… su cara no sugiere lo mismo. Se te acabó la joda y vienen las responsabilidades tocayo…
Rara (muy rara) vez se puede ver a Buenos Aires (Av. Corrientes) así de vacía… Efectos del 1ro de mayo: Enjoy!
Hoy fui al médico con turno adelantado, dado que originalmente me tendría que haber atendido el lunes próximo, pero dado el lacónico llamado cancelador de anoche, de una de las sosas recepcionistas del Trinidad Medical Center (qué concheto suena así, fah!), opté sin dudarlo en llamar a su celular y solicitarle me atendiera, donde fuera que fuere.
Amablemente me concedió la gracia de visitarlo en su consultorio de la calle Paraguay. Cuando escuché mi apellido, un temor visceral me atacó la poca lógica que me queda a esta altura de mi vida, y mientras caminaba esquivando mayores, temí por que encontrara algo mal y terminara diciéndome “tenes que usar multas por tres meses más, o algo así, tremendista. Pero no, revisó y enseguida, después de probar si los tendones y músculo reparados lograban sostener al resto de la pierna (duele), dijo “bueno, dejá de usar la férula y empezá a caminar apoyando el pie”. Los primeros pasos fueron obviamente con temor (mentira, era casi pánico), pero después, horas después, me fui soltando… Ahora ni puedo bailar un minué, ni jugar un partido, ni siquiera apurarme al caminar, dado que aún brindo una imagen bastante torpe al hacerlo, pero la sensación de libertad, es algo que pocas veces había sentido. Y se me ocurrió contarlo… Nada, eso…
Escribir es siempre un desafío, máxime cuando uno no es del palo, y mayor aun, cuando tampoco uno es un ávido lector, cosa que ayudaría (y mucho) a la creatividad y la capacidad de escribir. Así y todo, como un bote de río enfrentando olas de mar, acá me mando con algunos de los delirios de la fecha…
Y empezando con la casi soledad de poder hacerlo, digo casi porque en este momento solo me acompañan los dos olorosos canes, que por lo visto, hasta que no pueda volver a caminar sin mis muletas, y en consecuencia, manejar o sacarlos; o alguien (seguramente mi esposa, Gaby) los lleve a tomar un baño (muy merecido en estos días por cierto), seguirán así. Bueno, también -creo- que tengo que contar con la casi indefectible presencia de mi hija mayor que seguramente estará durmiendo sus dulces sueños luego de otra noche de amigos, salida y dancing… jajaja, si alguna vez lo lee no le va a gustar… Pero de la que rescato que, o por casualidad o intencionalidad, llegó justo antes de que lleváramos a la más pequeña, Olivia, que arrancó de campamento con sus compañeritos chillones del colegio, absolutamente pre adolescentes. Igual, cabe aclarar, que por la hora, la lluvia y mi aspecto deplorable -sin contar ahí la utilización de mis muletas-, decidí quedarme en la camioneta esperando la partida.
Si, ya sé… para estas líneas del relato falta saber que pasa o pasó con mi esposa y mi hijo del medio, el vaguísimo Pancho.
La primera, aparentemente fue a arreglar algunas cosas pendientes en su consultorio, mientras que el hyper adolescente, salió raudo detrás del toque de timbre de sus amigos, argumentando total sorpresa al respecto, pero a esta altura, ya se ganó -y con honores- el don de que no le crea nada. Sólo me limito a anotar en mi “libretita”, los dineros invertidos en profesoras particulares, para que luego de pasar por la pantomima de la clase, termine nuevamente con sus actitudes de vago y mentiroso… y yo con la firme esperanza, de que una vez que encuentra en sus labios el doloroso sabor de la pared contra la que se va a dar, recapacite y se de cuenta de que el tiempo pasa… irremediablemente y sin vuelta atrás. Así como también pasan las oportunidades, que, por desgracia, en cantidad se cuentan como muchas menos que el mismo tiempo…
Así entonces, deviene este nuevo feriado, en el que comenzaré a trabajar en el formato de la presentación que me encontrará el próximo sábado, delante de la mayoría de los empleados de la empresa, mientras nuevamente me preguntaré muy en mi interior: “¿a cuántos de ellos realmente les interesa lo que estamos hablando?”, pero siempre me reconforto con una auto-provocada mentira piadosa: a todos, por supuesto!
Nota: este último párrafo no tiene intención de herir ninguna susceptibilidad otra que mi propia paranoia, lo aclaro porque esta amiga -la paranoia-, en mayor o menor grado, es una compañera que tengo desde hace mucho tiempo. Por suerte cada año más dominada.
Volviendo al hecho de escribir, también quería dedicarle un párrafo a mi rodilla derecha, que tuvo la admirable deferencia de escribirme unas líneas en octubre pasado, y en ese sentido decirle: mi querida amiga, en esto estamos juntos. Vos sufriste nuevas “vejaciones”, como que te hayan operado, insertado arpones re-absorbibles, además de que los médicos hayan tenido que luchar un rato en encontrar los tendones cortados, traerlos nuevamente a su posición cercana a la rótula, y amarrarlos a dichos arpones, para luego, literalmente zurcir quirúrgicamente el cuádriceps desgarrado. Y aquí un sub-párrafo (tendría muchos más, por ejemplo para el estúpido que me recibió el 8 de octubre en la guardia, pero esos lo dejaré para futuras entregas, no sea cosa de agotar las pocas ideas en un solo relato…) para la pobre enfermera que me recibió al salir del quirófano, y que tuvo que soportar mi rosario de insultos, causados por el inmundo dolor posterior a perder el efecto de la anestesia, y antes de que el cóctel de calmantes indicados por el anestesista, pudieran ser conectados al suero y las bombas que regulan su flujo. Todo esto claro, traído a mi memoria (?) porque quienes estaban ahí (Gaby y Camila), más que por mi propio recuerdo… que obviamente se limitaba al dolor insoportable causado por poco más de dos horas de estirones, maniobras y costuras dentro de la pierna. Y hasta en el delirio consecuente, solidarizarme con las pobres paredes a las que les clavamos clavos y/o tornillos, con motivos diversos como por ejemplo, colgar un cuadro… y sin anestesia!!!!
Bueno, querida rodilla y público lector (si es que lo hubiere), contarles que en este momento, además de que la libretita sirva para atoar los mangos que siento se diluyen en los últimos y desesperados intentos por hacer que algunas leyes de la física, hechos de la biología y la historia, y algunos temas más, ingresen en el cerebro de mi pequeño-gran adolescente de 15, sirve para anotar los días que quedan de muletas, casi como un preso utilizando los “palitos en la pared”, hasta que las abandone (?) el 15 de diciembre…
Mientras, es lunes, es el último (o casi) feriado largo del 2012, este teñido casi de ridiculez, y antes el hecho concreto que en menos de una semana compartiremos un grato momento con todos los visionarios miembros de la empresa, me voy a poner a ordenar mis ideas y flujo de la presentación, para, una vez más, intentar salir de lo obvio e intentar seducir a la audiencia con temas de su interés, otros que el asado del sábado por la noche claro…
Nos vemos en el próximo delirio…
An interesting auto-answer for Facebook… Some people has time…
Querido dueño,
Yo sé que no fue tu culpa resbalarte en Cariló, y menos aun que tu pié derecho quedara trabado en el escalón de arriba, pero bueno, tu cuerpo siguió el impulso del resbalón y, dado que existe la ley de gravedad, bajó.
Fue notable sentir en un segundo, todo lo que me hubiera gustado que me estiraras (elongaras?) durante toda nuestra vida jun
Invisible Children - Watch it, it’s only half an hour!
Ayer (viernes 9 de diciembre) salí a correr y al buscar mi lista de canciones para hacerlo, encontré que, por esos misterios de la tecnología y sincronizaciones, la misma no estaba. Entonces, la decisión pasó por “y por qué no probar con algo distinto, para escuchar mientras corro?”. Y elegir consecuentemente mi lista de Rock Nacional.
Hacía bastante calor y el aire no sobraba, pero así y todo, cuando andaba por el km 3 y algo, me llamó mucho la atención la canción que comencé a escuchar, de uno de los grupos que considero de los mejores en nuestra rica historia nacional, Serú Girán. La canción resultó ser ”A los jóvenes de ayer”, de la cual, con el “permiso” de sus autores, me atrevo a compartir su letra:
A simple vista puedes ver,
como borrachos en la esquina de algún tango,
a los jóvenes de ayer.
Empilchan bien, usan tupé,
se besan todo el tiempo y lloran el pasado,
como vieja en matinee.
Míralos, míralos, están tramando algo.
Pícaros, pícaros, quizás pretenden el poder.
Cuídalos, cuídalos, son como inofensivos.
… son nuestros nuevos Dorian Grey.
En un remise en SADAIC con sus bronceados de domingos familiares
y sus caras de kermesse.
Grandes valores del ayer,
serán los jóvenes de siempre,
los eternos,
los que salen por T.V.
Y en forma inmediata, o casi, vino a mi mente una sucesión de caras incluyendo a Silvio Soldán, Bernardo Neustadt, Norma Pons, o El Negro Olmedo, por nombrar solo algunos, y uno tras otro en forma permanente, mientras trotaba y escuchaba.
Entonces la conclusión obvia conectada en mi mente: nada cambió con el tiempo… Seguramente a quienes se referían Charly y cía, podrían encontrarse perfectamente hoy (a excepción de que SADAIC ya no es lo que era entonces).
Hoy, esta situación se repite con los personajes de turno, desde los Tinellis y Susanas, empresarios chocolateros (nuestros nuevos Dorian Grey-s), y hasta personajes bastante más sórdidos que hoy encuentran espacio en la TV (y no entiendo cómo lo logran, salvo apelando al lamentable auto-consuelo de que, finalmente, son un triste reflejo de nuestra sociedad actual). Y obviamente, tal reflejo, no me gusta.
La situación se tornó mucho más reflexiva e introspectiva con la canción que mi teléfono decidió reproducir inmediatamente después, “Los Viejos Vinagres”, de Sumo. Entonces pensé… todo se repite, los jóvenes de ayer de la canción de Serú… son casi como los “jóvenes” de hoy (televisivamente hablando…), pero bueno, al menos espero no estar convirtiéndome en “un viejo vinagre”, y seguí trotando…
